La trampa del Tradicionalismo

A menudo pasa que un seguidor de la página me pregunta por algo que, casualmente, coincide con un tema que amerita un comentario más extenso. En este caso, preguntan por la trampa del Tradicionalismo.

Recién un lector me preguntaba por qué el Tradicionalismo y el Masculinismo se toman como fuerzas independientes u opuestas. Yo afirmo que NO SON OPUESTAS. Mas al contrario, me atrevo a AFIRMAR que gran parte del fracaso del Masculinismo en levantarse como el contrapeso necesario en la guerra contra el hombre se debe a que son incapaces de renunciar a su forma de pensar tradicionalista. El masculinismo cae en la trampa del tradicionalismo, al defender valores ginocentristas que socavan su propia autoridad como movimiento.

Un ejemplo esclarecedor

Para muestra, aquí esta un buen ejemplo proporcionado por la página Mundo Varón. La cual, por supuesto, no se puede tomar como la voz oficial del movimiento, sin embargo refleja perfectamente la forma de pensar del tradicionalismo.

neotradicionalismo

El pasado solo cuenta lo que le conviene.

Los tradicionalistas caen en la falacia de pensar que «todo pasado fue mejor«. Sueñan con el pasado idílico mostrado por la publicidad y medios de entretenimiento que crearon el estereotipo de la familia de clase media alta norteamericana de mediados del siglo XX. Convertirse, en la práctica, en el modelo del machista socialmente aceptable.

Ya de por sí eso debería levantar suficientes señales de alerta para prevenir a cualquiera de la factibilidad de esta ensoñación, dado que ni siquiera en los mismos Estados Unidos de ese periodo histórico este estereotipo de familia era el mayoritario. Más bien, resulta jocoso que quieran trasladar ese mito a las realidades de la sociedad latinoamericana.

No obstante, dejemos de lado ese aspecto para enfocarnos en determinar si valdría la pena rescatar dicho pasado.

Del lado de las mujeres, es obvia la respuesta, dado que en cuanto tuvieron la posibilidad de controlar su fertilidad gracias a los métodos anticonceptivos que los hombres inventaron, comenzaron una frenética carrera para alejarse tanto como pudieran de las obligaciones maritales (eso si, asegurándose de mantener los beneficios sociales y económicos intactos).

La feminidad hegemónica no volvería a ese estado de subordinación al hombre a menos que una catástrofe global como una guerra mundial desestabilizara la economía a un punto en que necesitaran de ello para sobrevivir. Un ligero ejemplo lo estamos viendo ahora mismo, en vivo, efecto de los estragos que la pandemia del Covid ha causado en la economía mundial.

VER>>  Los hombres son 6 veces más suceptibles al alcoholismo.

Analicemos cambio para el sexo opuesto. ¿Los hombres se benefician al volver a ese pasado ficticio?

No pregunto si quisieran volver, porque usualmente el perro vuelve con su amo aunque lo pateen. Los hombres están tan condicionados por siglos de adoctrinamiento cultural que todavía consideran un orgullo su autodesprecio por su valor humano y su independencia, ser desechables y autodestruirse por el bien femenino. Especialmente cuando nadie valora o agradece su sacrificio.

La respuesta es que NO SERIA BENEFICIOSO para los hombres volver a ese pasado ficticio con que sueñan los tradicionalistas/masculinistas.

Hablamos de una época donde se idealizó la figura del «Hombre Productor«. Se lanzó a los hombres a una competencia desmedida por obtener un status económico, donde su VALOR COMO HOMBRE estaba determinado por su ÉXITO MATERIAL. No por su condición humana, ni por sus valores personales, no por su carácter, ni por sus acciones.

El hombre debía ser capaz de obtener una casa lujosa, llenarla de todos los artefactos tecnológicos de moda, saciar todos los antojos pueriles que su mujer tuviera en cuanto a moda y decoración, tener varios coches, mantener la membresía del country-club y llevar a su familia a vacacionar cada vuelta de mes. Quien hiciera menos que eso, no era un «hombre de verdad«.

Naturalmente, para obtener ese status económico alguien tiene que sacrificarse, y no iba a ser la esposa, que tenía otras obligaciones más importantes. Como elegir qué cortinas usar esta temporada o cuál sería la vajilla que combinaría mejor con el menú de la noche. Y sentirse desdichada por supuesto, el eterno pasatiempo femenino.

El sacrificio tenía que ser asumido por el hombre. Y por eso el mensaje social era crear un FALSO HEROÍSMO para alentar al hombre que dejaba su hogar antes que su familia se despertara y quizás solamente podría ver a sus hijos en la cena. Dejando en el camino la salud, su propia felicidad y sueños de juventud. Pensando que siendo el mejor proveedor posible aseguraba la felicidad de su familia.

El despertar del hombre libre.

Sorprendentemente nos tomó más de medio siglo darnos cuenta de la trampa del Tradicionalismo. Aprender que los hijos valoran más el tiempo con papá que los juguetes que este compraba. Aceptar que las esposas igual hacen drama viajando en un destartalado Volkswagen que en un Cadillac de lujo. O reconocer qQue el divorcio está a la vuelta del esquina tanto para el buen esposo como para el malo. Y que la etiqueta de «héroe proveedor» y «hombre de verdad» está pegada con saliva que se cae al primer viento de problemas.

VER>>  El Hombre no tiene derecho a Decidir la Paternidad.

NO MIREMOS ATRÁS a un pasado idílico que no existió. Pues cuanto más lucharon los hombres por hacer realidad ese sueño, más ignoraron toda la corrupción que se escondía detrás del espejismo.

Los hombres debemos mirar adelante. Si acaso mirar atrás para reconocer lo que NO FUNCIONÓ y discutir entre nosotros lo que realmente queremos.

La historia le dió la oportunidad a las mujeres de crear un nuevo contrato social más justo para ellas y para nosotros. Fracasaron miserablemente. La feminidad hegemónica aplaude mientras la ideología misándrica crea una sociedad donde se criminaliza a los hombres en razón de su sexo.

¿Qué quieren los hombres?

La Masculinidad no puede ni debe ser definida por las mujeres. Y más aún, NO DEBE ser definida en función de las mujeres. Basta de ginocentrismo. Es hora de que nos preguntemos qué es lo que necesitamos nosotros. Salir de la trampa del Tradicionalismo y emerger como hombres libres.

La masculinidad no puede ni debe ser definida por las mujeres. Y más aún NO DEBE ser definida en función de ellas. Basta de ginocentrismo. Haz click para twittear

Históricamente, es mas probable que si los hombres están bien, ellos se encarguen de que sus familias también lo estén.

Cansado de la censura progre en mi página de Facebook y en mi Twitter he dedicido abrir este blog donde hablo de temas sobre la identidad masculina y los problemas sociales que afectan al hombre, aderezado con críticas de humor ácido hacia los absurdos de la sociedad post moderna occidental. Espero que lo disfrutes y te puedas unir a mi lista de correos para que no te pierdas ninguno de mis nuevos artículos.
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7 comentarios

  1. Pensé lo mismo cuando vi esa publicación es una época muy romantizada y se tapaban muchas cosas. Al final toca afrontar las cosas como son y no como nos gustarían que fueran de lo contrario siempre seremos esclavos del ginocentrismo recomiendo u video de sandman que se llama negociando con las mujeres para que se den cuenta de lo inútil de esa empresa.

    1. Por la evidencia antropológica. No creas que hace miles de años nuestros ancestros de la nada desarrollaron instituciones como el matrimonio, fueron parte de un proceso que tomó mucho tiempo. Hace tan solo 7 mil años un hombre tenía descendientes con hasta 8 – 16 mujeres, mientras otros 16 hombres morían sin dejar descendientes. La poligamia era el sistema imperante y solo pocos hombres llenaban los requisitos de la hipergamia femenina. Irónicamente, lo que hoy llamamos «valores tradicionales» en algún momento eran valores progresistas, hasta que se volvieron la norma.

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